Plastilina casera para una tarde de vacaciones con niños/as

Buenas tardes:

Muchas veces en vacaciones tenemos muchas horas por delante en las que no sabemos qué hacer con nuestros hijos e hijas. Os ofrezco una alternativa que he probado tanto en casa como en las extraescolares creativas (comprobado que les encanta desde los dos o tres años hasta los 12 años): plastilina casera con ingredientes naturales que casi seguro tienes ya en la cocina.

¿Lo mejor? Pasar  varias horas juntos y entretenidos, desde la elaboración hasta el juego, valorar el hacer las cosas uno/a mismo/a… y además es muy barato. Los/s pequeños/as valoran además la gran cantidad de masa que pueden manejar y las mezclas de colores que consiguen. En la imagen, hemos hecho los primarios (azul cyan, amarillo y rojo carmín) para que obtengan todos los demás.

plastilina-colores-basicos¿Empezamos? Ingredientes

Harina: 2 medidas (un vaso, una tacita…)

Levadura: una cucharadita (puedes usar el sobre para varias mezclas)

Aceite: un chorrito

Sal: una medida

Agua : una medida

Opcional: colorante alimentario o un poco de témpera. Si no tienes, puedes usar cúrcuma para lograr amarillo o colorante alimentario para naranja. La masa color crudo también es atractiva, y puedes decirles que si les gusta, otro día compráis colorante.

Una cazuela y una cuchara de madera.

Mezclar en una cazuela a fuego medio todos los ingredientes. Si vas a usar témpera o colorante, mejor añádelo al agua antes de incorporarla. Cuando empiece a espesar, dejar cocer cinco minutos y dar vueltas de vez en cuando. Está hecho cuando no se pega a los dedos, y el aspecto es el de la foto superior. Deja enfriar unos minutos y amásalo. Tiene que tener una textura agradable similar al Play-Doh y no pegarse a las manos. (Cuando llevas un rato manipulándola sí quedan restos, pero se retiran con agua y jabón).

¡Y ahora, a jugar!

Abajo, mi hijo Leo llenó de huevos de colores el nido de este pterodáctilo, y los niños y niñas del CEIP San Inazio de Bilbao, con preciosas obras.

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Sugerencias: que empiecen haciendo bolas y churritos o serpientes. Puedes llevarles luego macarrones o fideos para que los inserten y se entretengan. Si la dejas secar se agrieta y no tiene buen aspecto, es una masa para jugar y volver a amasar.

Puedes guardar la masa en un recipiente con tapa y se conserva un tiempo indeterminado, desde 24 horas a 15 días sin que haya logrado encontrar la razón de que se estropee: lo notarás cuando se pegue a los dedos… Será el momento de tirarla y hacer nuevo.

Espero que te haya sido útil.

¿Quieres actividades así en el colegio de tu hijo/a? Llámanos.

Sormena – Creatividad

Un abrazo.

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La frustración en los/as niños/as y dos propuestas para realizar en familia

¿Qué sucede cuando nuestro hijo/a se pone a llorar por algo que no ha conseguido hacer o tener? Muchas veces, con la mejor intención, nos apresuramos a darle lo que quiere, pero eso puede resultarle perjudicial por varias razones:
¿Qué aprenderá del funcionamiento del mundo si siempre consigue sus deseos? ¿Qué sucederá con la siguiente situación vital en la que no podamos proporcionárselos? Las limitaciones nos duelen, también a las personas adultas, y a la vez nos confrontan con hasta dónde podemos llegar, bien para esforzarnos un poco más o bien para decir: “llego hasta aquí”. Los límites nos acercan a la realidad.
Si hace las cosas “mal” para aprender poco a poco a hacerlas mejor, a la vez que también aprende a aceptar que todo conlleva un proceso, que las cosas no salen bien a la primera, que es necesario seguir intentándolo, que no pasa nada si no lo consigue esta vez, está creciendo de manera sana.

4 consejos para actuar para aprender a canalizar la frustración:

– Ten en cuenta que tu hijo/a se enrabieta porque se siente mal, no para molestarte: ha querido hacer algo y no ha podido, o le ha salido de otro modo, o se ha peleado…
– Tratar de empatizar con las emociones del niño/a, y verbalizarlo: “Sé que te sientes enfadado/a porque querías que te saliera ese dibujo tan bonito“. Podemos contarle cómo aprendiste tú a hacer algo poco a poco, y preguntarle: “¿Y si lo intentamos de otra manera?“. Tener permiso para experimentar y para desarrollar la creatividad amplía el horizonte de respuestas positivas.
Respetar el llanto, es su manera de desahogarse.
Dejar que el/la niño/a hable de lo que le sucede: a veces, sólo necesitan comprensión y cariño para resolver las cuestiones ellos/as solos/as. Preguntarte siempre: ¿Qué necesita mi hijo aquí y ahora? ¿Mi cariño, mi comprensión, un abrazo, que le ayude con esto…?

Lo más fácil y rápido es solucionarlo tú todo, pero lo mejor a medio y a largo plazo es que sea él o ella quien diga qué quiere y qué necesita, que aprenda a gestionar su frustración.

En muchas ocasiones, su desesperación no viene por lo que creemos que está llorando, sino por una acumulación de pequeñas frustraciones a lo largo del día. ¿Qué necesitas tú después de una jornada dura? Tal vez lo mismo: cariño, comprensión, una buena cena y ánimo para intentarlo mañana de nuevo.
Propuestas:
1. Descarga nuestro dibujo de la niña llorando y comienza una conversación sobre las emociones. Puedes pregúntale: ¿Por qué crees que llora?
¿Cómo se siente?
¿Qué podría hacer para sentirse mejor?
¿Te acuerdas de la última vez que lloraste, qué te pasó, cómo te sentiste?
Y deja que tu hijo/a se exprese. Así, la próxima vez que coja una rabieta, podrás recordarle el dibujo y lo que hablásteis, las soluciones que el propuso.
SMLXL

Propuesta 2. Los oficios. Recomendado a partir de 4 años.
Es más divertido si participan dos niños o niñas, pero también puedes participar tú. Cada niño elige un oficio y tiene que hacer gestos para que las otras personas lo adivinen.
Al terminar, puedes preguntarles si además de hacer cosas en los oficios también tienen que saber relacionarse con las personas, y cómo. Por ejemplo, el panadero que también vende el pan, o la cocinera que es jefa de cocina y tiene empleados/as, etc.
Esperamos que te haya gustado.